Marismas del Guadalquivir
Las personas retratadas por Aya faenan con energía, pero tras la dura jornada aparecen con los ojos agotados de tanta luz, de tanto horizonte, por lo que apreciamos en ellas una cierta derrota, un cansancio casi metafísico de vivir en unas tierras en las que la belleza, siendo cotidiana, resulta apabullante. Los hombres y mujeres de las marismas que ha retratado Aya, así como sus paisajes, son realistas hasta resultar fantásticos, son sobrios y senequistas, no hay en ellos ni ironía ni regodeos estéticos, sino una especie de minimalismo andaluz de casas esenciales perfectamente integradas en el paisaje de blancos luminosos y negros vestidos. El argumento, enorme y ambicioso, bebe en abundantes referentes fotográficos, de Weston a Adams, de Sander al mejor fotoperiodismo de Magnum. Los hombres y mujeres de Aya van desde los americanos de Klein a los de Evans y Frank, incluso a los de Lorca DiCorcia. Dueño de una estética propia, con refinados juegos visuales plenos de sabiduría, con la sensualidad de unas gradaciones tonales fuertes, sus fotografías resultan duras y repletas de extrema sensibilidad.
L. Garrido
La sede
El Centro Cultural del Conde Duque está situado en el antiguo cuartel del mismo nombre, construido por el arquitecto Pedro de Ribera en la primera mitad del siglo XVIII. Propiedad del Ayuntamiento de Madrid desde finales de los setenta, alberga la Concejalía de Cultura, la Biblioteca Histórica, el Archivo de la Villa y la Hemeroteca Municipal. Cuenta además con cinco salas de exposiciones dedicadas fundamentalmente al arte contemporáneo y, desde junio de 1999, la Colección Municipal de Arte Contemporáneo se expone de forma permanente en una nueva sala.
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