Un mundo feliz
A través de la toma digital de la imagen de maniquíes y poniendo de manifiesto su resolución en píxeles, Santalla crea unos retratos de algo que no es humano, ni da la impresión de ser una cosa. Es un espacio lleno de ambigüedad donde se descubre la propia trampa de toda huella lumínica
y se juega con los conceptos de verdad y no verdad. R. Doctor Roncero
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