
Entrevista con Karen Knorr: "Me interesa la fotografía de todo tipo y de cualquier lugar"
Karen Knorr nació en Alemania en 1954. A fines de los setenta se dio a conocer por sus series fotográficas que profundizaban sobre la relación del hombre con la sociedad, su cultura y patrimonio en occidente. Actualmente su obra reflexiona sobre la relación del hombre con la naturaleza.
A lo largo de su carrera ha utilizado la puesta en escena fotográfica y ha incorporado a su trabajo textos, vídeos e instalaciones.
Está representada por la galería Les Filles du Calvaire de París. Su obra forma parte de las colecciones: The Cartier Foundation, Centre Pompidou, Paris, Francia y The Victoria & Albert Museum, entre muchos otros.
Es autora de varios libros monográficos y recibió el apoyo del Arts Council of England en 2001; de Hasselblad Foundation Reaserch Grant en 1998 y de Nacional Endowments for the Arts en 1986. Actualmente es profesora en The Surrey Institute y Goldsmiths Collage en Londres.
Este año su obra forma parte de la exposición colectiva Años 70. Fotografía y vida cotidiana en el Teatro Fernán Gómez.
PHE- ¿Por qué eligió un formato uniforme en sus primeros trabajos en blanco y negro? ¿Qué determinó la elección de la tipografía para cada trabajo?
Karen Knorr- Las primeras series se estructuraron a través de una aproximación conceptual. En estos trabajos utilicé una iluminación similar, ángulos de cámara y las técnicas convencionales de los retratos.
La tipografía variaba según la serie: Gentlemen usa Garamond, Country Life usa Boldoni y Connoisseurs, Times. Belgravia usaba Century Schoolbook, evocando un libro de texto escolar sobre ideas y actitudes de la clase alta construidas a partir de conversaciones.
Con el fin de señalar el carácter artificial del texto, compuesto bajo la imagen fotográfica, determinadas palabras clave están escritas en mayúsculas, tales como "Privilegio" en “No hay nada malo con el Privilegio, siempre que estés dispuesto a pagar por él”. ¡Una posición privilegiada en efecto!
PHE- Después de trabajar en varias series en blanco y negro ¿por qué decidió usar color?
KN- Por el reto de cambiar mi metodología de trabajo, pero también porque pensé que los colores “cibachrome” brillantes, que rozan el kitsch, eran apropiados para alterar el gusto en los juicios estéticos. En Inglaterra los colores brillantes son considerados “chillones”. Recientemente, en un simposio sobre pinturas murales de India en el Instituto de Arte Courtauld, fui testigo de que tal discurso parece apuntalar las nociones académicas del gusto.
El libro de David Batchelor “Chromophobia” habla de este miedo de la corrupción a través del color. La idea de un clasicismo basado en el ideal griego del templo blanco puro fue mucho más preciado por los investigadores ingleses durante la era victoriana cuando el color era considerado afeminado. De hecho, estos templos y estatuas griegas estuvieron una vez pintados y coloreados. Todavía quedan bellas habitaciones coloreadas diseñadas por los Adams en Kenwood House y Osterley Park House que hacen las delicias en el uso del color y el estilo italiano etrusco.
Es en esas salas donde he situado una respuesta al canon del gusto del coleccionista aportando motivos alegóricos del chimpancé y de Diana la cazadora, para romper con la simetría y el gusto por la proporción.
PHE- Ha estado trabajando en series desde 1979. ¿Qué hace que la serie como forma de trabajo sea posible?
KN- Es una cuestión de significado, con diferentes tensiones que se encuentran en cada trabajo. Según va uno pasando de sala a sala, hay historias e ideas que se van contando.
Es difícil producir ironía y humor en una sola fotografía sin embargo en varias se consiguen varios puntos de vista sobre clase, poder y privilegio.
PHE- Su trabajo tiene un importante elemento de conciencia social. ¿Existe una tradición documental en su fotografía?
KN- Sí, es documental social. La serie Belgravia, expuesta en PHotoEspaña, describe clase y poder entre el principio del “Thatcherismo” y la era de Reagan en 1979. También estaba interesada en mostrar diferentes posiciones del género dentro de la familia; las mujeres hablan sobre cocinas, maternidad, matrimonio; los hombres hablan del mercado de valores y de la ganadería. Este trabajo también observa el estilo de vida de la juventud, que viste ropa de diseño, que va a los clubs, que piensa en sus fiestas pero que también está interesada en el poder, el glamour y la rebeldía.
El trabajo fotográfico Gentlemen (1981-1983) y Country Life (1983-1984) se elabora en base a las aspiraciones sociales de las clases medias inglesas, investigando las marcas de distinción que vinculan estas clases a unos valores conservadores y aristocráticos donde la primogenitura es todavía una realidad. Hasta principios de los 70, las mujeres casadas todavía necesitaban la aprobación de su marido para la compra de un hogar. Aunque ahora las mujeres tienen pleno derecho de propiedad, siguen siendo insuficientemente representadas en puestos políticos clave y en el mundo financiero y académico. Sigue siendo un club de niños en el que algunas mujeres son miembros honorarios.
Quería hacer un trabajo crítico que usara el humor para hacer frente a las actitudes de las clases altas inglesas en los 80 bajo el gobierno de Margaret Thatcher. Aunque fuera Primer Ministro y cabeza del partido conservador, Thatcher como mujer no tenía permitida la plena adhesión al Club de hombres conservadores. El presente líder de la oposición David Cameron, todavía pertenece a este tipo de “clubs de caballeros”.
PHE- ¿Podría contarnos algo más sobre su trabajo Belgravia? ¿Nos podría describir la relación entre las imágenes y los textos?
KN- Belgravia es un barrio cosmopolita y pudiente de Londres cerca de Harrods en Knightsbridge. Mis padres vivían en Belgravia y la primera imagen de la serie es una fotografía de mi madre y mi abuela en la sala de estar de nuestro dúplex en Lowndes Sqare.
Mientras algunos miembros de mi familia más cercana mantenían visiones relativamente conservadoras, yo no compartía las posturas ni opiniones de su estilo de vida ni las de otros residentes de Belgravia.
La serie Belgravia es sobre todo una crítica de clase, usando las herramientas disponibles que tengo como una “outsider” en el interior. Creo que el trabajo se vuelve grotescamente divertido cuando uno no está de acuerdo con la ideología que describe.
Algunas de las personas en las fotografías no pueden percibir este humor o ironía ya que viven dentro de las ideas y actitudes que yo criticaba. El trabajo fue producido en la ira contra la injusticia social, provocado por el deseo de cuestionar la falta de equidad e igualdad en la vida.
Cuando realicé este trabajo existía una cultura de famosos surgiendo en las páginas de cotilleos de las revistas Tatler, Vogue y Harpers&Queen, a la vez existía este mundo privado de los ricos y privilegiados que yo quería mostrar. En ese momento pensé que podrían ser la cenizas de las distinciones de clase en Gran Bretaña. Sin embargo aún persisten. De hecho recientemente el Príncipe Carlos utilizó su poder real e influencia para disuadir la inversión en un proyecto de Richard Rogers en el antiguo cuartel de Chelsea.
El significado de la obra se puede encontrar en el espacio que hay entre la imagen y el texto, ni el texto ni la imagen se ilustran mutuamente, pero ambos crean un tercer mensaje que debe ser extraído por el espectador. El texto ralentiza el proceso de mirar estudiando el texto y volviendo a re-evaluar la imagen a la luz de lo que hemos leído.
PHE- ¿Cómo describiría la relación entre su trabajo y el tema de este año del festival: Lo cotidiano?
KN- El trabajo describe la vida cotidiana de una minoría privilegiada. Históricamente, el retrato de la clase alta ha tendido a ser halagador, pero la combinación de imagen y texto acerca este trabajo a la sátira y la caricatura, sin perder el fuerte efecto de la realidad específica de la fotografía. Todas las personas retratadas se convirtieron en actores y actuaban el papel de sus propias identidades como en una especie de colaboración conmigo. A veces existe una verdadera complicidad entre nosotros.
PHE- ¿Cómo ha evolucionado su trabajo desde las fotografías que podemos ver en la exposición de PHotoEspaña hasta el día de hoy?
KN- Academies, una serie comenzada en 1993, investiga la historia de las ideas que subyacen en la estética occidental, explorando la transmisión y reproducción de éstas a través del arte y los museos. El trabajo explora la fundación de mitos de la cultura y el arte europeo y el nexo con la identidad nacional y el patrimonio, caminos por los que siguen instituciones artísticas como el Goldsmiths Collage, donde fui profesora visitante. La fotografía y las mujeres han cambiado la academia, más del 50% de mis estudiantes en la Universidad for the Creative Arts son mujeres. Las cosas están cambiando pero sigue existiendo una resistencia, incluso conseguir un campo de batalla es complicado.
Existen elementos en mi trabajo que continúan dando problemas a mi esfuerzo: los créditos y el uso de títulos, tomando diferentes puntos de vista de la misma sala, el enmarcado y presentación del objeto fotográfico. Cada serie busca diferentes maneras de modificar los conceptos cotidianos de la realidad y el gusto.
Fotografiar animales de una colección de historia natural en una obra de arte de los antiguos maestros, el uso de muebles para perturbar la inmutabilidad de la colección Wallace en Hertford House en Londres, una mujer trazando una sombra en la pared de la Real Academia de Estocolmo, haciendo referencia a la hija de Butades, una mano negra acariciando cariñosamente la Psique de Canova, transgrediendo el tabú del contacto...
PHE- En Fables (Fábulas) introduce animales en una gran variedad de lugares distintos, incluidos palacios y museos. ¿Qué quería transmitir con esta serie?
KN- Fables (Fábulas) desarrolla algunos de mis primeras reflexiones sobre el poder pero de una manera más lúdica. El trabajo fue realizado en algunos lugares alrededor de Francia que son patrimonio nacional, incluida la Villa Savoye de Le Corbusier. Los Museos de colecciones nacionales fueron decorados con animales, creando escenas que aluden a las fábulas de Esopo y La Fontaine. Algunos animales están muertos pero otros están vivos, fotografiados en zoos y en estudios. Las mismas habitaciones han sido fotografiadas desde una posición muy baja para identificarnos con la mirada del animal.
El trabajo marca la transición entre la fotografía analógica y digital. Yo disparo en película y luego la escaneo para la postproducción en Photoshop. En la fotografía convergen muchos tiempos que se agrupan y se unen: el tiempo de los animales fotografiados en su medio ambiente o en estudio, el tiempo lentísimo de fotografiar interiores con una cámara Sinar de gran formato. Tomar algunas de estas fotografías puede durar meses, mientras que otras son más rápidas. Comparo este trabajo con el "phototissage," una forma fotográfica de coser o tejer, interpretando los píxeles como hilos de un tapiz.
PHE- De la fotografía actual, ¿cuál es la que le interesa? ¿Cómo ve su trabajo en este contexto?
KN- Me interesa la fotografía de todo tipo y en cualquier lugar. Mi trabajo dialoga no sólo con la fotografía de aves, de arquitectura o la fotografía documental, sino también con las formas pre-fotográficas como la pintura y la escultura.
PHE- ¿En qué proyectos está trabajando ahora?
KN- En una serie de fotografías y películas que investigan la arquitectura Mughal en Rajasthan (India) y las historias generadas en esos espacios. Trabajar para un público indio haciendo referencia a una de las culturas más antiguas de la tierra es a la vez difícil y aterrador.
Además estoy terminando un trabajo en el Museo del Louvre en Paris sobre su colección de pinturas y antigüedades. También estoy ayudando a crear un centro fotográfico de investigación transnacional con un archivo digital en la Universidad de las Artes Creativas con mis colegas en Farnham, Surrey , donde continúo enseñando fotografía a los alumnos de la carrera y postgraduados.






