
Entrevista a José Ramón Bas: “Trabajo con la memoria de mis viajes”
José Ramón Bas nació en Madrid en 1964, pero vive en Barcelona desde 1989.
Como fotógrafo autodidacta se inició en 1979 de la mano del también fotógrafo Florencio García Méndez. Después de estudiar fotografía y vídeo en la Escuela de la Imagen y el Diseño de Barcelona (IDEP), su interés se centró en las nuevas formas de expresión y en la memoria del viaje.
Fue premiado con la beca Fotopress para nuevos creadores de la Fundación La Caixa, que le ayudó a iniciar una serie de trabajos centrados en la fotografía de viaje. Su trabajo está representado por la Galería VU´de París.
Su obra se encuentra en museos y colecciones como Fundacion La Caixa, Ayuntamiento de Vigo, Fundación Goldberg y la Colección Bobbi Hamill (EE.UU), entre otros.
PHE- Te iniciaste en la fotografía de forma autodidacta ¿Cómo diste tus primeros pasos?
José Ramón Bas- Mi padre me regaló una cámara con 14 años y a partir de ahí empecé a hacer fotos. Más tarde, cuando tenía 17 años, conocí a un fotógrafo en Asturias que era cinco años mayor que yo y fue el que me inició un poco en este mundo. Luego vine a estudiar fotografía en el IDEP de Barcelona.
Tuve una primera exposición en un bar en Sitges de un viaje que había hecho por Cuba. Pasó un dealer americano por allí y compró dos o tres fotos. Al final me montó una exposición en Nueva York en una librería de anticuarios. Esto me animó a seguir haciendo cosas y entonces hice un dossier para la beca del Fotopress de 1997. Cuando me dieron la beca me fui a Cuba tres meses.
PHE- Estuviste en Cuba tomando fotografías en gran angular y en blanco y negro, coloreando por encima ¿Qué imagen querías trasmitir sobre Cuba?
JRB- Siempre he trabajado con la memoria de mis viajes, no trabajo para documentar la realidad de ningún sitio, aunque cada uno lo puede entender como quiera. Mi trabajo no es para mostrar ninguna situación concreta. Trabajo con la intervención de mi memoria en el viaje, sobre todo el postviaje, con cosas que recuerdo. No suelo tomar anotaciones en los viajes. Juego un poco con los recuerdos de las cosas. En Cuba hacía los marcos de madera, luego dejé de hacerlo.
PHE- ¿Cómo es el proceso de intervención en tus fotografías?
JRB- Intervengo en la foto sin prepararla mucho y nada más terminarla suelo meterla en resina de poliéster, por lo que ya queda encapsulada. Ya no se puede volver atrás, es como encapsular un recuerdo.
No retoco la imagen. Trabajo con cámaras de juguete, cámaras de plástico, con estenopeicas de madera, cajas oscuras… y eso da ese ambiente a las fotos de movimiento, de poca definición porque no tiene una óptica normal. Me gusta ese desenfoque parecido al sueño. Los materiales que añado luego son como una simulación de mi memoria, es como el “ruido” de mi memoria. A veces no tiene porqué tener relación con ese viaje o con esa foto en concreto. Los recuerdos pueden ser en blanco y negro o en color, con diferente saturación…
PHE- Tu interés siempre se ha centrado en la memoria del viaje ¿De dónde crees que nace este interés?
JRB- Me imagino que mi interés por el viaje viene de la lectura. Siempre he leído libros de viajes y de ciencia ficción. De pequeño me gustaba Julio Verne, Stevenson… este interés puede venir de las primeras lecturas infantiles o de mi propia imaginación.
PHE- A partir de 1998 llegaste a África con trabajos como Puerta de África. ¿Qué te interesa de este continente? ¿Qué elementos has encontrado para seguir queriendo trabajar allí?
JRB- Hice un primer viaje por el norte de África, sobre todo por el sur de Marruecos y luego he viajado a Egipto, Zanzíbar, Tanzania, Camerún y Senegal. Me gusta África, la esencia de todo lo que es ese continente. No me planteo de antemano ir a un sitio, es la situación personal la que me lleva, simplemente me dejo llevar.
Cuando fui a Fortaleza (Brasil) tenía pensado ir bajando por la costa porque había quedado con unos alumnos que tuve tres años antes en Salvador de Bahia, pero hice los primeros 200 kilómetros y me quedé en un pueblo de pescadores de langosta que se llama Redonda. Allí conocí a Ícaro, un chaval que me hizo de guía. Me gustó y me quedé un mes y medio. Luego cogí un avión para ir a Salvador de Bahía. Si encuentro un sitio que me gusta me quedo. No soy de viajar planificando.
PHE- En tu trabajo hay una constante que es la infancia, como es el caso de Ícaro ¿Qué te interesa en concreto de los niños?
JRB- En la infancia nos vemos reflejados todos. Puedes ir a cualquier sitio de cualquier cultura y puedes entenderte con los niños, quizá con los adultos no tanto. Si eres abierto con los niños, éstos son muy parecidos en todos los sitios del mundo. Las personas se malean cuando crecen por la cultura, por las normas, por las costumbres. En la infancia es cuando somos más libres y con los años perdemos cierta libertad.
PHE- También has trabajado el tema de la recuperación de la memoria familiar en el trabajo El viaje de la tía Mercedes mediante las tarjetas postales enviadas por una tía abuela ¿En qué consistió este trabajo y porqué decidiste hacerlo?
JRB- He hecho solamente dos piezas sobre la memoria familiar, pero es un tema que me interesaba mucho. Mi tia abuela había criado a mi abuelo porque era mayor que él y con 18 años se había casado y vivía en París. Su marido trabajaba en una agencia de viajes y viajaban por todo el mundo. Yo la conocí cuando ella era ya muy mayor.
Todas sus cosas las heredó mi madre, que era hija única. A mi me regalaron sus postales. Tengo como unas 2000 postales. Entonces hice un trabajo que se llama El viaje de la tía Mercedes que era una instalación con postales, reproducciones en fotolito de la parte de atrás que metí en resina, hice los marcos de madera… fue un trabajo bastante grande.
Hice otro trabajo llamado Crisálida que era la maleta donde mi familia había guardado las fotos familiares. Yo le preguntaba a mi madre sobre la gente que aparecía en las fotos y con eso hice esta instalación. Cerré el tema familiar en eso. Si me interesaría hacer algo sobre la memoria, pero quizá en otro ámbito.
PHE- Tienes una nueva exposición itinerante en las tiendas Fnac ¿En qué consiste este trabajo?
JRB- Hice un viaje a Dakar porque quería ver la Bienal de Arte Contemporáneo. Más tarde hice un viaje de tres semanas a San Luis (Ndar) y la exposición retrata mi estancia allí, retrata lo que me evocaba esta ciudad. También hay un barco de cinco metros con los restos de madera de mi estudio, para simular la precariedad que encontré. En la Fnac las fotos están enmarcadas de una forma distinta a como yo suelo trabajar, era inviable y tuvimos que adaptar las obras. Es una adaptación de mi trabajo.
PHE- ¿En que proyectos estás trabajando actualmente?
JRB- No suelo estar metido en muchas cosas, no hago fotos continuamente y en general no planifico mucho.
Voy a volver a Marruecos en julio con unos amigos. Ahora mismo he hecho fotos en EE. UU, pero no se si haré algo concreto con ellas. Iré a San Francisco, Boston y Nueva York. Prepararé una exposición en octubre, pero ya tengo las piezas preparadas. Además tengo pendiente la edición de un libro de Ndar, es un libro bastante especial porque no tiene páginas, si no que está en una caja de madera.






