
Memoriales de Bleda y Rosa: lugares de todos, tierra de nadie
Bleda y Rosa presentan en exclusiva para PHotoEspaña 2010 más de veinte obras inéditas pertenecientes a la serie Memoriales. Las fotografías, tomadas en Washington y Jerusalén, reflexionan acerca de cómo la memoria se monumentaliza e influye sobre las ciudades. La exposición está organizada por Fundación Telefónica y que se puede ver en el Real Jardín Botánico- CSIC.
Galardonados con el Premio Nacional de Fotografía en 2008, Bleda y Rosa han desarrollado un cuerpo de trabajo que reflexiona sobre la relación entre la memoria, espacio e imagen. Bajo el término de Arquitecturas, han definido cuatro propuestas: Memoriales, Corporaciones, Estancias y Tipologías, que agrupan líneas de trabajo relacionadas entre sí por la observación de lo arquitectónico y de lo construido, renovando su interés por el depósito de la historia y la memoria.
La veintena de obras inéditas que forman la exposición son parte de la serie Memoriales y han sido realizadas en las ciudades de Washington y Jerusalén. En ellas, Bleda y Rosa reflexionan sobre las categorías de la memorizalización así como sobre las condiciones de monumentalización de la memoria, evocando algunas cuestiones asociadas a ese binomio: la materialización de la memoria sobre el tejido de la ciudad, la condición de los lugares de la rememoración, la inscripción del trauma sobre el tejido de la ciudad, la progresiva périda de función de los memoriales y la relación entre memoria y olvido.
Lee más sobre su trabajo contado por ellos mismos durante la primera visita guiada a su exposición
Los orígenes
La primera foto que hicimos juntos fue en el año 1992 y forma parte de una serie llamada “Campos de Fútbol”. Con ella iniciamos una serie de trabajos relacionados, de alguna forma, con el paisaje. En este caso, se trata también de una relación de tipo biográfico (son campos de fútbol similares a aquellos en los que jugábamos cuando éramos niños). Son lugares que en apenas una generación han cambiado de uso (la gente se va del campo a la ciudad, nacen menos niños…).
Siempre trabajamos en series. Trabajamos en la de “Campos de fútbol” durante años y luego se solapó con “Campos de Batalla”, que son lugares que siempre se han estudiado como una fecha pero no había ninguna imagen del lugar. Comenzamos a visitar los escenarios de algunas batallas míticas de España, no todas porque nunca hemos tenido intención de documentar. Unos proyectos nos llevan a otros. Por ejemplo “Campos de batalla” nos llevó a “Ciudades”, porque algunos campos donde se dieron estas batallas se encontraban junto a los restos de antiguas ciudades. Espacios que en otro tiempo habían sido habitados por romanos, griegos o fenicios… después pasaron a ser ciudades abandonadas y ahora recuperadas por la memoria.
Respecto a la metodología de trabajo, no hacemos una labor en concreto cada uno. Siempre hay una primera parte de documentación, hay un trabajo importante antes de salir a hacer fotografías. Cuando salimos a fotografiar trabajamos con una cámara grande y con un trípode. Uno mira, otro modifica… no hay una función que cada uno desarrolle. Posteriormente hay un trabajo de selección y de reflexión sobre lo que hemos hecho. No tiene por qué ser diferente la metodología de un único autor. Quizá varía únicamente en que somos dos y siempre tenemos que consensuar el trabajo.
Exposición Ante el tiempo
Ante el tiempo, el nombre de esta exposición organizada por Fundación Telefónica y PhotoEspaña, es a su vez, el título de un libro de Didi-Huberman, donde se habla sobre la relación entre el tiempo y la memoria. Nuestro trabajo se asienta sobre estos dos conceptos, representados a través del paisaje y la arquitectura. Y esto nos permite reflexionar sobre aquello que nos interesa: la relación entre el tiempo y el espacio, o lo que es lo mismo entre memoria y paisaje.
Memoriales nace en 2005, con un primer bloque de trabajo desarrollado en la ciudad de Berlín. En 2010 hemos completado la serie abordando las ciudades de Jerusalén y Washington. En ninguna de estas ciudades hemos fotografiado un memorial como tal, más bien lo hemos querido desarticular.
En esta serie, el texto en la fotografía muestra el topónimo del lugar representado en su idioma original. En el caso de Jerusalén, donde cada lugar es nombrado de forma diferente por cristianos, musulmanes o judíos, optamos por el castellano, por nuestra lengua.
El texto ha acompañado a nuestras fotografías desde el principio. Siempre nos han interesado y en ocasiones hemos sentido la necesidad de incluirlo en la imagen para ayudar a completar la lectura de las fotografías. No queremos dar un mensaje cerrado. No queremos un espectador pasivo y no queremos condicionar su visión.
Buscamos generar una imagen lo suficientemente abierta para que el espectador recree su propia vivencia. Es interesante ver como cada uno reivindica la memoria. Son memoriales, pero no son esos memoriales que tratan de dar una única idea de lo que ocurrió.
Memoriales
Comenzamos a trabajar en 2005 sobre la ciudad de Berlín por invitación del periódico La Vanguardia. Con motivo del número especial de su suplemento cultural, coincidiendo con la inauguración del gran memorial a los judíos europeos.
Nuestra intención no es fotografiar los grandes memoriales, si no desarticularlos. Hay muchos tipos de memoria: hay una memoria de tipo individual y, aunque haya cosas que provengan de la memoría que se institucionalizan, hay cosas que son particulares y que no quedan nunca reflejadas. Al final cuando algo se monumentaliza o se memorializa acaba siendo como el escribir una historia y detener el tiempo en un momento determinado, por lo tanto hay múltiples visiones de memoria o de historial que quedan apartadas en ese momento.
Las huellas de la historia no están monumentalizadas, simplemente te las vas encontrando. Jugamos con estos aspectos, intentando huir del memorial como totem, como algo que impone su mirada.
En todo el trabajo estamos hablando del seguimiento de memoria y en estas tres ciudades la memoria se articula desde tres puntos de vista diferentes:
- En Jerusalén reflejamos las tres culturas, esa especie de lucha por cada centímetro de la ciudad relacionadas a las tres religiones.
- En Berlín la ciudad de alguna forma pretende monumentalizar todo aquello que ocurrió antes de la II Guerra Mundial.
- En Washington se trata de una memoria que tiene que ver con la generación de un sentimiento nacionalista, una identidad nacional.
Es curioso como mientras en Jerusalén se están buscando distintas identidades y cada uno intenta reivindicar la suya bloqueando las otras, en Estados Unidos su interés radica siempre en que todo el mundo tenga un sentimiento unitario.
Jerusalén
En Jerusalén nos aproximamos a aquellos lugares identificados y reividicados como santos por cristianos, judíos o musulmanes. En cada una de estas imágenes incidimos en un interés real de agrupar una parte de su historia, como si habláramos de densidad de memoria, de muchas capas.
Los hechos se desarrollan en torno a esas tres diferentes culturas y la historia contemporánea se mezcla con lo antiguo.
En realidad estamos abordando el conflicto de la forma en la que cada uno reinvidica la memoria y que memoria real tiene cada uno de las cosas que ocurren. No son lo que podemos entender como memoriales, intentamos huir de esa idea de memorial que sólo muestra una visión sobre lo que ocurrió. Este primer bloque de fotografías tiene un enorme poso de historia, la historia de la civilización está detrás de cada piedra que hemos fotografiado.
En el texto del catálogo hacemos mención a ese espacio que es tierra de nadie, porque durante años este espacio se ha constituído como frontera:
“En el período comprendido entre 1949 y 1967, una estrecha franja de territorio ubicado en el Monte Sión constituye como tierra de nadie. No deja de resultar paradójico, pues durante milenios, cada palmo de Jerusalén ha sido disputado, reclamado e instituido como un gran memorial. Cada rincón de la ciudad, cada sonido, se muestra como un signo cargado de simbología que pretende silenciar otros. Y lejos de conseguirlo se presentan como un murmullo simultáneo y ensordecedor, destinado a un eterno retorno. Son fragmentos que corresponden a diferentes momentos atrapados en la estrcutura de la ciudad que, repetidos en el tiempo, parecen ser oídos por aquellos a quienes van dirigidos. Em Jerusalén nos aproximamos a aquellos logares identificados y reivindicados como santos por cristianos, judíos o musulmanes, pero también a aquellos relacionados con su historia más reciente: el final del mandato británico, las guerras árabe-Israelí y de los Seis Días, o el magnicidio del Rey Abdullah I de Jordanía. Espacios sagrados para unos, por los acontecimientos ocurridos o narrados en un momento determinado de su historia más antigua; para otros, lugares marcados por acontecimientos de gran significación, ocurridos en otro momento de la historia bien diferente. Lugares de todos, tierra de nadie”
Berlín
No hay una tipología de imágenes, pero si hay elementos que se repiten en las tres series, intentamos articular capas diferentes de lectura. Todas las imágenes de Berlín hacen referencia al holocausto judío y a momentos concretos de esta circunstancia histórica.
En la mayoría de los casos funcionan como memoriales, en algunas son lugares que fueron destruidos durante la noche de los cristales rotos como la nueva Sinagoga o el cementerio judío.
Hay muchos elementos simbólicos en las fotografías, no pretendemos simular el lugar tal cual fue durante la época del holocausto. Nos gusta jugar con la idea de descontextualizar determinados símbolos para que tomen otro significado. No queremos una imagen aséptica y por ello muchas veces preferimos que aparezcan carteles o elementos de la época actual. Un ejemplo de ello es la fotografía de la estación desde donde llevaban a los judíos a los campos de concentración. En esta estación hay un memorial en los andenes, pero es curioso como en esta fotografía salen unas flores que pertenecen a una floristería y no al propio memorial. Se utiliza aquí esa doble lectura.
“La historia está jalonada de pequeños y grandes monumentos que atrapan la memoria. Como señala Benjamin:” Quien se trate de acercar a su propio pasado sepultado debe comportarse como un hombre que cava. Eso determina el tono, la actitud de los auténticos recuerdos. Éstos no deben tener miedo a volver una y otra vez sobre uno y el mismo estado de las cosas; esparcirlos como se esparce tierra, levantarlos como se levanta la tierra al cavar. Pues los estados de cosas son sólo almacenamiento, capas, que sólo después de la más cuidadosa exploración entregan lo que son los au´tenticos valores que se esconden en el interior de la tierra.
En una necesidad de reconciliación y responsabilidad con la historia, en la ciudad de Berlín, se hacen visibles, especidas como se esparce la tierra, las huellas de su pasado; heridas que son tertimonio de la barbarie, en un intento de restaurar el sentido de uno de los grandes monumentos culturales de nuestra época. En esta ocasión nuestra mirada se dirige, mediante el fragmento, en un intento de devolver al origen, a aquellos lugares que en la ciudad de Berlín referencian un momento histórico concreto: el holocausto judío”
Washington
Dentro de cada una de las imágenes hay una pequeña historia que tiene que ver con la construcción de la identidad. Washington, que es una ciudad que se crea en cierto modo artificial, se convierte en el centro de Estados Unidos. Nosotros intentamos dejar de lado la gran concentración de memoriales que hay en Washington y nos interesa especialmente por ser el lugar desde el que se administra el sentimiento nacional del país. Parte de la historia americana está escrita en la propia ciudad.
Además de las fotografías que hicimos, intentamos ir al Pentágono, pero cuando llegamos allí había un cartel en el que ponía “No se pueden hacer fotos”. Ni siquiera nos dejaron hacer una foto a ese cartel, pero no es nuestro objetivo documentarlo todo.
Hablamos de lugares muy concretos, pero buscando siempre esa idea general de memorial.
“El trazado original de la ciudad de Washington diseñado en 1791 por Pierre Charles L´Enfant, proponía una grand avenue, que inicialmente no fue construida. La idea degenerar un gran jardín lineal es retomada un siglo más tarde creándose entonces el National Mall, una zona de corte monumental, al estilo europeo, que persigue la belleza como bien común para crear una virtud cívica y moral sobre la población. En la actualidad el complejo reúne un conjunto de memoriales, destinados, en cierto modo, a “preservar” la memoria de la nación americana, a narrar su historia. Pero la verdad histórica es efímera y en su representación se pierde el instante que refulge de la imagen del pasado, y de este modo, como una imagen fija, queda congelada en un instante.
En Washington, partiendo de la idea de construcción de una identidad nacional, recorremos las calles inscritas en el trazado de la ciudad. Buscando aquellos espacios en los que se evidencia la necesidad de sustentar y compactar su historia reciente, en un aprovisionamiento de memoria, donde los documentos fotográficos del siglo XIX sirven de modelo para restaurar las escenar pilares de su historia".






