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Entrevista a Daniel Mordzinski: "La literatura alimenta mi trabajo fotográfico"

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Doscientos años después de su independencia, América Latina mantiene una estrecha relación con España y Francia. Las luces y sombras de la Ilustración han generado un triángulo muy original, lleno de matices, que hoy se traducen en todos los dominios de la vida.

Daniel Mordzinski (Argentina, 1960), comparte su punto de vista en forma de retratos de los narradores y poetas que admira: Mario Vargas-Llosa, Enrique Vila Matas o Pierre Michon, entre otros.

PHE- Por su lente han pasado muchas personalidades del mundo literario ¿Cuál fue el primer retrato de un escritor que hizo?

Daniel Mordzinski-
En 1978 con 18 años trabajaba como stagier de dirección en el rodaje de "Borges para millones", film del director Ricardo Wullicher. Ya entonces me acompañaba una cámara de fotos: una vieja Nikormat que mi papá me prestaba en ocasiones importantes. Durante la filmación -en el barrio porteño de San Telmo- fotografiaría sin saberlo lo que sería mi primer retrato de escritor. No me imaginaba entonces que estaba escribiendo El Aleph de mi cartografía.

PHE- Sus primeras fotografías eran más lejanas, más pudorosas ¿Cuál diría que ha sido la evolución de su fotografía desde que comenzó hasta la actualidad?

DM-
Me gusta tu apreciación: en efecto ahora son más cercanas al sujeto. Pero no necesariamente en metros, sino en el arrojo, en el valor de penetrar en la mirada, en la actitud, en el gesto. Y diría, con toda humildad, que el mérito de este proceso ha sido ganar en cercanía, en proximidad, sin perder nunca el respeto, la veneración por lo que el trabajo de los autores supone para mí como lector, para los que leemos y soñamos con sus ficciones.

PHE- Mario Vargas Llosa ha dicho de usted que “pocas personas han seguido la literatura latinoamericana como Daniel Mordzinski” ¿En qué sentido cree que esto es cierto?

DM-
No sabes cuanto le agradezco a Mario Vargas Llosa por sus palabras, cualquier cosa que agregue puede parecer petulante y detesto la vanidad. Quiero creer que es cierto en el sentido de que mi pasiones son la literatura y la fotografía y les entrego lo mejor de mi trabajo y de mi energía, retratando con cariño a sus protagonistas.

PHE- ¿Cómo influyó en su fotografía el cambio de residencia a París? ¿Por qué decidió ir a vivir allí?

DM-
Pertenezco a una generación de latinoamericanos que no siempre tuvo la opción de elegir, en mi caso desde muy chico mi sueño siempre fue París.

Además pienso que nuestra literatura no se puede entender sin París –como doble símbolo: de Europa y del extranjero, del otro- Y claro, está el mito de París, lleno de escritores venidos de todas partes, de Hemingway a Cortázar, de Vallejo y Ribeyro hasta Fajardo y Gamboa.

PHE- ¿Encuentra similitudes entre la imagen de los escritores retratados con la idea que le había dado previamente su literatura?

DM-
No necesariamente; de hecho no me imagino nunca la imagen concreta de un autor a través de su obra. Una cosa es la ficción y otra sus artífices. Lo que sucede es que a veces hay una gran sintonía, una fuerte intuición de hallarme ante alguien con quien puedo tener una gran sintonía, una afinidad que puede sumarse a la admiración y a otros sentimientos.

PHE- ¿Cómo escoge a los escritores que quiere retratar?

DM-
A la hora de escoger mentiría si no dijera que hago lo que puedo. Mi cartografía es un catálogo de ausencias. Siempre son mas los que faltan. Y los que te duele que falten. La lista de los que no fotografié es infinita, y he de reconocer que a veces, cuando imagino mi trabajo como un atlas, siento cierta frustración por tanta laguna. Pero al mismo tiempo me doy cuenta de que eso me da libertad y confiere autenticidad a mi trabajo. Abarcarlo todo es sencillamente imposible y me conformo haciendo lo mejor que puedo con la parcela que me tocó vivir.

PHE- ¿Cómo definiría sus retratos? ¿Diría que la literatura alimenta su fotografía?

DM-
Diría que la literatura como la fotografía alimentan nuestros sueños, nuestra vida. No concibo la vida sin ellas. Y mis retratos son el fruto de ese sentimiento y de un pacto virtual, un retrato de alguien que contribuye a ese sueño de nuestras vidas llenas de literatura, simplemente.

PHE- ¿Cómo compagina su trabajo de periodista gráfico con sus proyectos de tipo más personal? ¿Qué ha aportado el periodismo a su fotografía?

DM-
El periodismo gráfico me estimula y me ha enseñado casi todo. Trabajar para periódicos del prestigio de El País me ayuda a llegar a muchos escritores. Mi verdadero problema es que el día sólo tiene 24 horas. Y de eso no voy a echarle la culpa a la prensa, que me da tanto de bueno, ni voy a mitificar el trabajo de retratista, que a veces es tan castrante (sólo muestro lo mejor, pero no te imaginas la de veces que me he vuelto a casa después de un día entero sin conseguir nada bueno).

Lo cierto es que con los años he logrado ser el mismo fotógrafo para la prensa que cuando comparto café y confidencias con un escritor. De lo que si me he alejado es de lo que yo llamo el fotoperiodismo urgente y mercenario que practiqué muchos años.

PHE- Presenta la exposición Las tres orillas en esta edición de PHotoEspaña ¿En qué consiste esta exposición? ¿Qué obras se pueden ver allí?

DM-
Ante todo quiero decir bien fuerte que para mi es un honor participar en PHotoEspaña. La muestra es un diálogo entre tres orillas de la literatura. España, Francia y América Latina: dos lenguas –que en realidad son muchas, porque sobre todo el español es la expresión de la diversidad y sólo existe si existen todos los castellanos—y muchos países con un pasado reciente increíblemente interrelacionado. Nuestro acervo literario, como el histórico y político, es una fiesta de mutuas influencias, intersecciones, proyectos comunes y estimulantes episodios que han dado ricos frutos en todas las esferas de la vida. Por eso hay una importante cantidad de autores franceses y españoles y latinoamericanos que han vivido o se han quedado en Francia para siempre.

Quiero aprovechar para señalar el papel fundamental del Instituto Francés de Madrid y de la SECC en este proyecto, ellos pusieron a mi disposición todo lo necesario para llevar esta aventura a cabo. Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo, en español y francés, que reúne 180 fotografías de escritores. Una treintena de ellos han escrito un texto que acompaña a su fotografía. El volumen se cierra con la reproducción de cartas, notas y misivas que algunos escritores me han mandado.

PHE- ¿Podría compartir con nosotros los proyectos en los que se encuentra trabajando actualmente?

DM-
Tengo la gran fortuna y el honor de ser el fotógrafo de los Hay Festival. Para julio estoy preparando una exposición que tendrá lugar durante el nuevo Hay Festival de Zacatecas del conjunto de mis retratos tomados durante los maravillosos Hay.

El Instituto Cervantes prepara una exposición itinerante de mis retratos que arrancará en octubre en Frankfurt durante la importante Feria del libro y que estará acompañada de un catálogo.

Estoy terminando un libro de retratos que se llamará “Cuartos de escritura”. ¿Qué escritor no ha escrito una página o tenido una idea en un hotel, el hotel como una metáfora de la vida, un lugar de paso? Lo que quiero con este libro es desmitificar el acto de la escritura y mostrar algo tan simple (pero tan difícil de atrapar) como el recogimiento del autor. Ese momento en que está en el cuarto de escritura.

Con mi gran amigo Luis Sepúlveda estamos trabajando en un libro: “Últimas noticias del Sur”, resultado de nuestros viajes a Patagonia y a Tierra de Fuego. Trabajo desde hace dos años en un proyecto muy importante para mi “Hurbinek”, es un viaje al interior de mi mismo y de mi propia familia.

 

 

 

 

 

 

 

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Un proyecto de: LA FABRICA