
En verano voy a nadar a un lago cercano a mi casa, donde me encuentro con mis compañeros de Ostrava. No hay que pagar ni un centavo para quedarse allí, algunos chicos pobres pasan todo el verano en este lugar durmiendo en tiendas de campaña, pescando y bebiendo botellas de la cerveza local... Aquí vengo a nadar con mi familia y también a hacer fotos. En este blog muestro una selección de algunas de ellas.
Es necesario saber que yo no estoy actuando siempre como "fotógrafo", aunque tenga la cámara encima. Simplemente mi intuición me dice si se puede seguir adelante con la fotografía en algunos momentos determinados, de una manera muy auténtica como he tratado de hacer desde el comienzo de mi aventura con la fotografía. El objetivo es ser visible, aunque sigo produciendo imágenes que no muestran ningún signo de mi presencia…
A continuación voy a describir un evento a pequeña escala que tuvo lugar recientemente y que escogí no fotografiar: Un padre con su hijo de 14 años que llevaba una caja con un animal aparecieron de repente y se pusieron a descansar cerca de donde yo estaba. Cuando se desnudaron vi sus cuerpos blancos, como si salieran por primera vez a disfrutar del sol y de los placeres del verano. Estaban muy cerca uno del otro, hablando en voz baja, al contrario que el resto de las personas que gritaban todo el tiempo. La caja que llevaban servía de refugio para un gato - el amante de la libertad. El chico de vez en cuando sacaba al animal fuera de la caja y le besaba y después lo volvía a poner de nuevo en la "seguridad" de aquella caja. De pronto el hijo se quedó dormido creando una sorprendente imagen de vulnerabilidad, inocencia e intimidad.
Mi imaginación comenzó a pensar salvajemente en todas las posibilidades que daba esta situación a mi cámara en mi posición privilegiada. Esta observación fue, después de todo, la única moneda que recibí ese día sin arrepentirme de no haberlo fotografiado. Aquello me incentivó a meditar sobre los problemas eternos de la cordura, la cercanía, la libertad…
Escogí convertirme en fotógrafo por derecho propio, por mis propias motivaciones, razones que yo entiendo muy bien. Al principio comencé mi aventura amorosa con la fotografía, más tarde hubo un cambio que pasó por una actividad creativa más profunda fijando normas que seguir.

La fotografía es una actividad que requiere su propio ritmo. A mi entender la alquimia del trabajo en la fotografía tiene el mismo conjunto de normas que otras disciplinas artísticas o científicas. Es como sacar un diamante de una pieza de carbón, hablando metafóricamente.
Si este tipo de logro artístico no se produce en el momento justo, podemos perder el incentivo para continuar y crear un cuerpo de trabajo constituido por fotografías personales. Así que yo escogí convertirme en un corredor de fotografía de “larga distancia" para lograr este objetivo. Ahora creo que mi decisión fue la correcta, porque poco a poco fueron llegando buenas fotografías que necesitaron mucho tiempo para producirse.

Fotografiar lugares donde supuestamente no pasa nada es mi territorio creativo. Es donde descubro mis motivos, la gente que me gusta encontrar, es donde he creado muchas de mis fotos de Ostrava ... después de todo, reconozco la ayuda de una fuerte imaginación, de unos sentidos agudos y una enorme curiosidad personal como una fuerza poderosa para mi fotografía.
Lamento decir que el entorno industrial y vivir en él durante mucho tiempo hace daño a los seres humanos. Deja "estigma" en los ciudadanos de Ostrava. Ellos cargan con una invisible herida abierta. El artista que ve la herida no puede pretender que no existe. Desde 1989, cuando la historia pasó de página y la libertad apareció en la vida de mi pueblo, continué en este proceso de observar cómo las personas afrontan este nuevo reto de la libertad en sus vidas y también cómo responden a la imagen de la nueva sociedad representada por los centros comerciales ...
Viktor Kolár, septiembre 2009

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