
Una de las cosas que más disfruto cuando oigo a un artista hablar de su trabajo es el proceso que hay detrás de cada obra. La experiencia que tenemos al ver una imagen cambia y podemos apreciarla desde una perspectiva diferente.
Mi proceso fotográfico es una especie de arqueología urbana.
Primero busco el espacio que me interesa fotografiar; un espacio en transición, que por su naturaleza se encuentra en ruinas o medio abandonado. Yo los llamo espacios en extinción, porque son lugares que van a ser demolidos o remodelados por completo, la mayoría de ellos ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Espacios como éstos existen suspendidos en el tiempo; efímeros y sin función alguna, navegando entre un pasado en ruinas y un futuro incierto. Me interesa crear un registro de estos espacios antes de que desaparezcan por completo.
Utilizo cada espacio como un estudio temporal durante un periodo de tiempo indefinido, y luego fotografío mis intervenciones en él. Nunca llevo objetos al espacio, trabajo solo con los que encuentro ahí, que revelan parte de la historia y antigua función de determinado sitio. Mi proceso fotográfico es una especie de arqueología urbana ya que recreo nuevas narrativas con los objetos que voy desenterrando.
Las primeras imágenes eran más documentales, pero con el tiempo se han vuelto más abstractas y los objetos han ido tomando mayor importancia que los espacios. Me gusta la idea de cambiar la percepción que tenemos de los objetos cotidianos para transformarlos en algo diferente y así poder asignarle una nueva función a estos objetos descartados.

Encontré estas sillas en un edificio de oficinas viejo, cada una estaba escondida entre escombros y otros objetos. Las fotografié de 2 maneras distintas, y nunca exhibo estas imágenes juntas, pero se me hizo interesante hacerlo aquí.

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