
Este semana Campus le da especial importancia a la tecnología digital con el seminario de Hugo Rodríguez. En los tres días que dura su ponencia ya nos habló de gestión de color, calibrado, revelado RAW y hoy finalizará con métodos de optimización de tiff con Photoshop.
Hugo Rodríguez en el desarrollo del seminario.
La fotografía digital, tal cual la conocemos ahora, está sumamente ligada con la informática. Es una unión natural en la que ambas plataformas confluyen por caminos paralelos. ¿Somos capaces de andar por estos caminos?
El espacio de trabajo de un fotógrafo, siempre hablando de la mágica operación de descubrir la imagen, de hacerla objeto, es un espacio técnico: el laboratorio. En condiciones óptimas es un lugar operativo, habitual, cómodo, antiguamente húmedo, seco, antiguamente oscuro, rojo tenue. La historia tecnológica de la fotografía nos está cambiando la manera en la que nos acostumbramos al laboratorio, porque si antes había que estar en tinieblas para que no se velara el papel, ahora estas tinieblas deben ser otras diferentes determinadas para que no se meta luz reflejada en la pantalla del ordenador; si utilizábamos pequeñas máscaras o las propias manos para hacer tapados en la ampliadora, ahora tenemos que saber aplicar máscaras de niveles o curvas o vete tú a saber qué cosas con el Photoshop; si hacíamos tiras de prueba para comprobar la exposición o el contraste ahora con calibrar el monitor debería ser suficiente. El mundo antiguo, analógico o químico se compara irremediablemente con el moderno, digital o físico. De hecho, ni las analogías son todo lo correctas que pudieran parecer, ni siquiera los términos son convincentes.
El fotógrafo digital, usuario informático, cae dominado muchas veces por los avatares del ordenador y le lleva a su terreno misterioso, le bloquea operaciones que acostumbra a hacer, desde no poder ver sus propias fotos porque no arranque o un virus se lo haya comido todo, no detecte el pendrive o mucho peor: que deje de vivir el disco duro donde guarda todo su trabajo. Esto sería comparable, y ya la última, a que se quemara nuestra casa.
En fin, debemos acostumbramos a esta nueva vida digital. Para eso está con nosotros Hugo Rodríguez, que nos muestra las diferentes escenas de trabajo y las posibilidades y calidades que ofrece cada una. Esta luz nos vale para que modelemos nuestro laboratorio moderno y que en él podamos ejercer, no como usuarios, sino como fotógrafos.
Hugo Rodríguez sobre la pantalla donde proyectaba sus explicaciones (El RAW de esta imagen se ha procesado posteriormente de diferentes formas)
Texto y fotos: Julio César González

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