
El jueves 11 de Junio comenzó en Madrid Descubrimientos PHE.
Durante tres días un grupo de 70 fotógrafos seleccionados de entre casi 1000 aspirantes enseñó su trabajo a 22 visionadores consagrados en el mundo de la fotografía: comisarios, conservadores, editores, fotógrafos, etc.
El jueves por la mañana me acerco hasta el Complejo el Águila sin saber muy bien que me voy a encontrar (es la primera edición a la que asisto).
Lo primero que me sorprende es la sede. El Complejo el Águila es una antigua fábrica de cerveza acondicionada y ampliada como espacio cultural, biblioteca y archivo por los arquitectos Emilio Tuñón y Luís M. Mansilla (autores del MUSAC de León). La impresionante fábrica es uno de los pocos ejemplos de arquitectura industrial de principios de siglo que quedan en la capital.
En una de las salas del complejo se ha montado la exposición con las fotografías de los participantes de Descubrimientos PHE Madrid, en este espacio se han colocado las mesas en las que los expertos asesorarán a los fotógrafos participantes. Para los jóvenes y no tan jóvenes fotógrafos el visionado de portfolios supone la oportunidad de enseñar el propio trabajo a especialistas en fotografía, escuchar críticas constructivas, conseguir contactos o simplemente recibir un buen consejo.
La actividad empieza con puntualidad a las 11:00. Los visionadotes esperan sentados. Los fotógrafos se acercan, se presentan y comienzan a hablar. Cada turno dura 20 minutos y en ese tiempo los que no están con un visionador esperan impacientes su turno, enseñan los trabajos a otros fotógrafos o aprovechan para ver la muy recomendable exposición de Yann Gross (vencedor de la edición de Descubrimientos del año pasado) que hay en el mismo edificio dos pisos más arriba.

El conjunto de fotógrafos participantes supone un numeroso y variado grupo humano. En esta edición había alemanes, ingleses, españoles, estadounidenses, indios, argentinos, belgas, ucranianos, finlandeses, suecos, noruegos, holandeses, suizos, canadienses, colombianos, brasileños, franceses, rusos, polacos, japoneses, e italianos. Esta variedad en lo que respecta a los orígenes de cada uno también se veía reflejada en las obras, en las que no dominaba ningún género con claridad. En las paredes de la gran sala en la que se desarrolló todo el evento había fotografía en color y blanco y negro, fotodocumental y fotografía artística, montajes virtuales, y fotografías teatrales. La variedad era total lo que favorecía el intercambio de ideas.
Después de cada turno de visionado los fotógrafos salían de la sala y comentaban con sus compañeros que tal había ido la reunión. En general los fotógrafos estaban muy ilusionados con el evento y todos intentaban ver al mayor número posible de visionadores. Algunos de los más solicitados como Susan Kismaric (comisaria de fotografía del MOMA) llegaban a tener reuniones con los fotógrafos incluso fuera de la sala una vez cerrada esta.

Definitivamente el visionado de portfolios que organiza PHotoEspaña cada año supone una intensa reunión de tres días en la que se impulsa de una manera única la fotografía de los nuevos talentos emergentes.
Fotos: Joel Aguilar

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