
(me tomo una pequeña licencia literaria)
Existe un tipo muy específico de hombre de ciudad, me atrevería a decir que es un tipo universal de las grandes urbes. Es un hombre que vive y respira la Ciudad diariamente, y que con el tiempo se va impregnando de la calle misma. El vestido de dichos personajes, que día a día se acerca a los tonos grises neutros, es de uso diario, desgastado por la luz del sol, por los filos y superficies percudidas del transporte público y por el aire recargado de las ciudades; pero contrariamente, su piel, por delgada y seca que se vaya convirtiendo, también se vuelve más resistente día a día, y lo mismo que desgasta la tela, fortalece la coraza externa. Un individuo que diariamente hace la misma caminata silenciosa, por las mismas calles, con la cabeza levemente inclinada, y con la mirada casi siempre al piso. Sujetos que aunque lleven 30 o 40 años realizando una misma labor, podrían pasar otros 30 o 40 años desempeñándola otra vez. Son personas fantasmas y a la vez, son columnas andantes que sujetan el cielo de las ciudades en sus hombros.
Y casi siempre, tienen una ligera capa de polvo que los envuelve.
------------ Hace poco más de medio año, por medio de unas becas que otorga el Fondo Nacional de La Cultura y las Artes en México, tuve el gusto de conocer al fotógrafo José Luis Cuevas, y obviamente, su trabajo. Creo que queda claro, con el párrafo anterior, lo que me pareció emocionante de sus imágenes. Por cierto, algunas imágenes de José Luis se estarán exhibiendo en la Consejería de Cultura y Turismo - Complejo El Águila con la exposición del concurso Descubrimientos de PHotoEspaña.
A continuación presento tres retratos de la serie nueva del fotógrafo:




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