
Al profesor de fotografía le habían contratado para dar unas clases sobre composición.
Él se presentó delante de su audiencia: -¿ Componer? El fotógrafo no tiene por qué componer, observando y fotografiando las composiciones que hay por todas partes es suficiente.
Y es que él decía que no hacía composiciones, que si hacía algo era observarlas y fotografiarlas. Sea como sea, la clase no llegó a los cinco minutos y abandonó el aula. Es importante dejar tiempo a los alumnos para que reflexionen sobre ello, pensó.
Como es normal en estos casos, los alumnos no entendieron nada, el profesor fue expulsado y no dio mas clases. Y como es normal en estos casos nadie aprendió nada. Al profesor todo eso le era indiferente, sentía que había hecho bien su trabajo, aunque le dio pena no llegar a dar la clase de cómo observarlas y fotografiarlas.
Un día en la playa se encontró una composición, una como tantas otras, una delicada estructura posaba sobre una estructura bien dura, la fotografió y pensó: A veces perdemos aquello que nos hizo volar.
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